Deciden cerrar por un mes la Constituyente en Bolivia
Pablo Stefanoni LA PAZ. ESPECIAL
La mesa directiva de la Asamblea Constituyente boliviana -principal apuesta de Evo Morales para "refundar" el país en una línea nacionalista- decidió ayer en la noche su "cierre temporal por un mes". Se trata, con todo, de formalizar lo que ocurre en los hechos, ya que la convención se encuentra paralizada desde hace casi un mes por el pedido de Sucre de que los poderes Ejecutivo y Legislativo vuelvan a esa ciudad, hoy sede del Poder Judicial y capital constitucional -pero simbólica- de Bolivia.
Horas antes de la decisión, tomada con aval del gobierno, fracasaba otra vez el diálogo que debía realizarse en Potosí, ya que el comité interinstitucional que promueve la "capitalía plena" sólo acepta negociar en Sucre, donde la Constituyente se encuentra virtualmente cercada por grupos de estudiantes violentos que desde hace varios días vienen enfrentándose con la Policía.
Sin conocer aún la noticia del "cierre temporal", centenares de campesinos llegaron a lo largo de la jornada a la "ciudad blanca" para la cumbre social convocada para el lunes que -si no se suspende- podría reunir a entre 10 y 30.000 manifestantes para intentar resucitar al cónclave. Algunos temen enfrentamientos con sectores urbanos, en medio de fuertes expresiones racistas contra los indígenas llamados "llamas" y "ovejas".
En este clima, el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Jesús Juárez, alertó que "está en juego la convivencia pacífica" y pidió a los líderes sociales y políticos que depongan "actitudes intransigentes".
Pero en radios como Erbol, vinculada a la Iglesia, varios oyentes pedían al gobierno "mano dura" contra la derecha y algunos recla maban la "expulsión de los croatas que quieren dividir a Bolivia". El destinatario es Branko Marinkovic, presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz e impulsor de una "junta democrática" conservadora que amenaza con una masiva huelga de hambre "por la democracia" y en respaldo a Sucre.
El gobierno acusa a Marinkovic de haberse apropiado ilegalmente de unas 12.000 hectáreas pertenecientes a indígenas guarayos, lo cual es negado por el empresario.
"Esperemos que la derecha contrarrevolucionaria y fascista no se apropie del campo conservador, donde existe una derecha democrática, deben saber que los cambios seguirán con o sin Constituyente", declaró el vicepresidente Alvaro García Linera.
Mientras tanto, la prensa local se hacía eco de un informe de organismos de inteligencia sobre una supuesta conspiración extremista de la derecha para "tumbar" a Evo Morales.